Todo posee cuerpo, alma y espíritu, y esto también se aplica a una Escuela de Misterios, como la Gnosis.
El Espíritu es la parte más elevada e inmutable de una Tradición Iniciática. Lo que nosotros enseñamos es la doctrina del Cristo de Acuario, V.M. Samael. Del mismo modo, el islam profesa la doctrina de Mahoma y el budismo, las enseñanzas del Buda.
El Alma es la parte del Espíritu que cada Escuela tiene como la cosa más importante. El Alma es la egrégora o tónica que adopta cada linaje de una Tradición y está directamente relacionada con la dirección de su Guía Espiritual, en nuestro caso, del V.M. Michael.
Sabemos que la egrégora del 3º Círculo tiene por objetivo el despertar; por eso, entre otras cosas, adoptamos la disciplina de grupo más difícil de todas, que es minimizar la disciplina colectiva, dando la oportunidad de que cada uno despierte por sí mismo en las áreas en las que va poniendo atención, en su propio ritmo.
Conocemos escuelas gnósticas que tienen una egrégora basada en la obediencia; entonces la disciplina de grupo es mucho más fuerte, pero con ello disminuye la posibilidad de despertar por sí mismo (hacer luz propia).
También conocemos escuelas gnósticas que tienen por objetivo el estudio integral de la obra del Avatara de Acuario, y así el conocimiento antropológico ocupa el mismo espacio e importancia que el conocimiento de la psicología revolucionaria.
De esta manera, el Alma determina la tónica y la vibración de un Linaje dentro de una Tradición. Este punto vamos a profundizar más para frente.
El cuerpo es la didáctica o método que utilizamos para expresar el Alma y el Espíritu, es cómo materializamos la enseñanza.
El Espíritu y el Alma son determinados por la Tradición y por el Guía Espiritual, respectivamente.
Pero el cuerpo no: este depende de cada misionero, de su habilidad e interés en encontrar un camino para hacer que la enseñanza llegue a cada persona.
El lenguaje, el enfoque, los recursos didácticos, los ejemplos, analogías, la manera de relacionarse con las personas, todo eso pertenece a la forma en que adaptamos la Gnosis al mundo.
No hay que confundir el Cuerpo de Doctrina, que es conjunto de enseñanzas que materializan la Tradición Gnóstica (y que tienen que ver con el Espíritu de la Gnosis), con lo que estamos explicando ahora.
Así, el trabajo del misionero es triple:
- Conocer y practicar toda la enseñanza gnóstica, para tener familiaridad con el Espíritu de la Gnosis;
- Escuchar las enseñanzas de nuestros Maestros porque traen con actualidad qué es lo que más importa en este momento;
- Desarrollar la capacidad de enseñar todo esto a cada persona, teniendo en cuenta lo que es necesario decir, lo que es necesario no decir, qué recursos utilizar y cuándo utilizarlos y cómo hacer para que la persona comprenda de la mejor forma, para que se sienta animada a colocar todo esto en práctica.
El Espíritu es cómo un mapa completo y amplio, que contiene enseñanzas no solo para este momento, sino que contiene la Verdad atemporal, dónde se puede comprender todas las cosas; es una cosmovisión.
El Alma es cómo un GPS, qué dá en tiempo real el mejor camino, teniendo en cuenta todo lo que sucede en el momento actual.
El Cuerpo es el individuo, el misionero que es la voz, los brazos y las piernas del Cristo, tratando de hacer llegar la información que cada quien necesita escuchar, para saber qué hacer.
La Escuela, la Iglesia y el Colegio de Iniciados