Sentaos en un cómodo sillón; cerrad vuestros ojos. Apartad de vuestra mente todo pensamiento; enfocad la mente en vuestro Intimo y orad así:
ORACIÓN:
"Padre mío, tú que eres mi Real Ser, te suplico Señor que te adentres en el Templo Corazón de la Luna para que me traigas al Ángel Gabriel. Haced los saludos Señor mío… Amén.
Luego os levantaréis y de pie os dirigiréis a los cuatro puntos cardinales haciendo la siguiente invocación (bendiciendo a los puntos cardinales):
INVOCACIÓN:
"Trece mil rayos tiene el Sol,
Trece mil rayos tiene la Luna,
Trece mil veces sean arrepentidos y ahuyentados los enemigos que tengo yo".
El discípulo rogará al Ángel Gabriel que le prepare su cuerpo para hacerse invisible o para transformarle el rostro, detener la bala o el cuchillo en un momento de peligro, o para materializar cualquier entidad superior.
Jámblico, el gran Teurgo hacia visibles en el mundo físico a los Dioses Siderales, ya que tenía preparado el cuerpo para la magia.
El ángel Gabriel tratará el vaso y ciertos centros de la columna vertebral, al discípulo.
Cuando el discípulo se hace asiduo practicante de este ejercicio entonces en un momento de peligro hará la invocación del Ángel Gabriel y el Ángel Gabriel lo borrará de la vista de sus enemigos, o le cambiará el rostro. La invocación se hará siempre bendiciendo a los cuatro lados o puntos cardinales.