«Oh, Isis, Madre del cosmos, raíz del amor, tronco, capullo, hoja, flor y semilla de todo cuanto existe.
A ti fuerza naturalizante te conjuramos, llamamos a la Reina del Espacio y de la Noche y besando sus ojos amorosos, bebiendo el rocío de sus labios, respirando el dulce aroma de su cuerpo, exclamamos:
OH Nuit, tú, eterna seidad del cielo, que eres el alma primordial, que eres lo que fue y lo que será.
ISIS, a quien ningún mortal ha levantado el velo, cuando tú estés bajo las estrellas irradiantes del nocturno y profundo cielo del desierto, con pureza de corazón y en la flama de la serpiente te llamamos:
RAM-IO, RAM-IO, RAM-IO.»