Cómo crear una rutina de meditación

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Meditación Gnóstica
Cómo crear una rutina de meditación

Por qué es difícil construir una rutina diária de meditación

Los sábios de todos los tiempos enfatizan la importancia de aprender a meditar y para ello necesitamos ir más allá del conocimiento de la técnica. Necesitamos que los principios de esta práctica se conviertan en una extensión de nuestra forma de vivir en la vida diaria.

Vivimos en una cultura que tiene todos los elementos opuestos a la cultura contemplativa:

Al contrario de lo que pueda parecer, la meditación no tiene nada de aburrida o monótona. Meditar es entrar en un universo desconocido y explorar la riqueza de sensaciones y sabores que están siempre presentes, pero que no estamos acostumbrados a identificarlos y que, por no reconocerlos, nos conducen de forma inconsciente.

Qué es meditar

Podemos definir la meditación como el arte de aprender a relacionarse con el propio mundo interior. Pero ¿por qué es esto tan decisivo en el camino para despertar la conciencia?

Cuando aprendemos a tener una buena relación con lo que sucede dentro de nosotros, dejamos de ser arrastrados por estados inconscientes. En general, las personas están tan dispersas en las cosas de la vida, que no se dan cuenta de que la construcción de sentido de cada momento está sucediendo dentro de sí y son esas emociones, impulsos, pensamientos basados en asociaciones y memorias las que están determinando nuestras reacciones.

La meditación, hecha con regularidad, nos ayuda a crear una separación interna entre lo que somos y lo que sucede dentro de nosotros.

En general, las personas piensan que el evento y la percepción del evento siempre coinciden y ese es el primer engaño que la meditación trata de deshacer. Una cosa es lo que sucede. Otra cosa es la manera como experimentamos eso. La experiencia depende más de los filtros que estamos usando para interpretar el evento, que propiamente del evento en sí.

Si aprendemos a identificar el sabor psicológico de los filtros que utilizamos para construir cada experiencia, aprendemos a relacionarnos con los significados que emergen en nosotros en forma de pensamientos, sentimientos, emociones e impulsos.

Nuestros filtros construyen los pensamientos y las emociones, y durante la meditación aprendemos a reconocer la forma como esto sucede dentro de nosotros. Esto nos permite ejercer la libertad de elegir ir por ese camino o construir un nuevo significado para el mismo evento, transformando nuestra experiencia.

Pero además, la meditación nos permite identificar los sabores psicológicos de las distintas partes de nuestro Ser y a partir de ello, ser capaces de evocar esas fuerzas e inteligencias de forma consciente.

Todo esto se vuelve posible solo cuando comenzamos a construir el hábito de la meditación.

Lo más importante para empezar a meditar todos los días

Por eso, aquí van algunos consejos para hacer de la meditación un hábito placentero, un momento íntimo y poderoso de reconexión con la Fuente de bienaventuranza, lucidez y equilibrio:

  1. Tenga un altar personal con los objetos que le producen la inspiración y el deseo de sentarse y permanecer. Este será su lugar de refugio cuando esté afligido y también cuando esté sintiendo la gracia divina conducir su vida. Allí usted va a orar pidiendo y a orar agradeciendo. Pero también aprenderá a hacer preguntas y a esperar que las respuestas emerjan desde el fondo de su corazón. Un lugar de descanso, seguridad, reconexión y fortalecimiento para su Alma.
  2. Adopte por lo menos dos horarios regulares de meditación, todos los días. Uno que sea antes de salir de casa y otro al final del día. Al iniciar el día, la meditación le facilitará pasar por los eventos con más equilibrio. La meditación de la noche servirá para limpiar, purificar, agradecer y pedir. Y no importa el tiempo que va a durar cada práctica, al menos no al principio. La constancia diaria va a producir cosas que usted jamás imaginaría que fueran posibles.

Un guión para las prácticas más avanzadas

Y es importante que algunas veces a la semana usted haga prácticas más profundas. Entonces, para estas meditaciones, vamos a sugerir un itinerario simple:

  1. No medite cansado. Si está agotado, duerma o por lo menos, tome una siesta. Cuando haya recuperado la energía vital, comience su meditación.
  2. Para desarrollar el hábito de meditar de verdad, evite distracciones agradables. Si usted solo logra meditar oyendo música, es probable que la música esté siendo el antídoto contra el silencio y el tedio. Meditación con música es un recurso y como tal, debe ser un añadido para cuando usted ya domina el fundamento de la práctica en silencio, que es la capacidad de estar realmente a solas consigo mismo, sin distracciones ni fugas.
  3. Comience corrigiendo la postura y estableciendo una conexión con los sentidos externos, con el ambiente y con el cuerpo.
  4. Traiga a sí el recuerdo de lo que está buscando: despertar en sí la capacidad de entrar en contacto con los tesoros de su mundo interior. Y entonces recuerde que los mayores obstáculos para ello estarán entre usted y su objetivo y son ellos: la expectativa de tener visiones y sensaciones sublimes; el miedo a no tener resultado, las fantasías de lo que debe suceder mientras esté practicando, la carencia e inseguridad por no sentirse capaz de tener resultados y de, al final, no ser digno de nada de esto; el derrotismo, la prisa, la arrogancia, el tedio, la mente que se niega a detener su flujo y a escuchar el cuerpo y todo lo que está represado allí, en ese momento; etc., etc., etc. Mire los obstáculos con la sinceridad y la humildad de quien va a luchar para no dejarse engañar.
  5. Adopte una postura interna de quien va a estar presente y lúcido para cruzar ese océano tormentoso con tranquilidad y lucidez, como el navegante que se desliza por las aguas con la habilidad de mantener el barco estable hasta que la tempestad pase;
  6. Invoque a la Diosa Madre, Stella Maris, y sienta su presencia. Entonces pida que le conduzca más allá del océano tormentoso del cuerpo, de las emociones y de la mente samsárica;
  7. Aumente la capacidad de contemplar sin intervenir, disminuyendo su necesidad de controlar y dirigir; observe el cuerpo que respira, el corazón que late; perciba los malestares que surgen, pero no se oponga a ellos. Contemplar es conectarse sin imponerse; suelte las riendas, pero mantenga la lucidez para no ser arrastrado – la atención debe ser curiosa y espontánea, como quien está entrando en tierras nuevas;
  8. Deje reposar el cuerpo y, si usted permanece el tiempo suficiente, poco a poco surgirá la somnolencia – ella es la puerta de acceso a las capas más profundas de nuestro mundo interior, pero para atravesarla con lucidez será necesario no ser arrastrado por imágenes oníricas. Para ello, contemple las imágenes y sonidos de ese proceso, sin perder la capacidad de permanecer estable y presente. Traiga su atención de vuelta a las primeras señales de que entró en una experiencia de sueño y siéntase estable y lúcido, como quien vigila lo que pasa delante de sus ojos, pero no se mueve en ninguna dirección;
  9. Al sostener esa lucidez con el paso del tiempo, aumentamos la capacidad de cruzar el puente onírico y eso nos da la capacidad de conocer e integrarse con la Fuente, nuestro Ser y entonces aprender, recibir avisos, investigar… ese es el pan diario del sabio.
  10. Terminada la práctica, registre lo que vio y lo que aprendió.

Esa es una de las maneras de hacer la práctica. Lo importante es hacerla, todos los días. Como enseñó Confucio: “Mueva todos los días un puñado de arena, y un día tendrá una montaña.”

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