¿Qué es Gnosis?

La palabra Gnosis viene del griego antiguo, y significa “conocimiento” pero nombra algo extremamente profundo y actual: el momento en que, de repente, “te cae la ficha” y ves a un evento o a ti mismo con otros ojos, de tal modo que ya no puedes volver al estado anterior.

Gnosis es un estado de comprensión viva, que toca la raíz de lo que somos y abre en la conciencia una ventana hacia lo real.

Las distintas formas de conocer

Los antiguos griegos, maestros del pensamiento occidental, cómo eran expertos en los distintos modos de conocer, no tenían una sola palabra para “conocimiento”. Distinguían varias formas de saber, segundo su modo de aprensión:

  • Doxa: la opinión, la creencia personal, aquello que “parece” verdadero porque todos lo repiten o porque así nos enseñaron.
  • Techné: el saber hacer de un oficio o arte; la habilidad de un carpintero, de un músico, de un artesano que domina su trabajo.
  • Epistéme: el conocimiento racional y sistemático, la ciencia que estudia causas, leyes y regularidades de la naturaleza.

Por encima de estas formas de saber, aparece una palabra especial:

  • Gnosis: un conocimiento interior, fruto de una comprensión directa de la verdad, que no depende sólo de la razón ni de la memoria, sino de un estado de conciencia despierta.

Gnosis como conexión con Dios

Esta palabra empezó a tener un papel central entre algunos cristianos primitivos, porque entendían que esta revelación interior es lo que libera la persona de la ignoráncia y liberarse de la ignoráncia es lo que nos permite conocer a nuestra verdadera naturaleza, que es de origen divino.

Estos cristianos se basaban en la expresión del Cristo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Jesus, el Cristo

Este “conocer” que menciona el Cristo, no es tener una opinión sobre la verdad (doxa), ni tener una información estudiada sobre la verdad (epistéme), sino tener una revelación íntima acerca de la Verdad (Gnosis). Así, las personas que comprendían que solo este tipo de conocimiento es lo que liberta de la ignorancia (que en su etimología significa “ausencia de Gnosis”), a estas personas se les llamaban “los gnósticos”.

Después que uno se da cuenta, de verdad, acerca de una cosa, esto produce un cambio irreversible en su condición anterior, de modo que ya no es posible seguir actuando como cuando no sabía de esto.

Cualquier semejanza con la película de Matrix, no es coincidencia, ya que sus productores buscaron la temática justamente en las tradiciones antiguas, haciendo de la película una versión moderna de la mitología atemporal, que narra la búsqueda del hombre por encontrar a la verdad mientras busca comprender a si mismo.

Conocimiento prestado y comprensión propia

Vivimos rodeados de información espiritual: conferencias, videos, frases bonitas, libros y más libros. Eso puede inspirar, pero por sí solo no libera a nadie. Lo que transforma es la comprensión: ese instante en que algo hace clic en el corazón, y uno ve con claridad lo que antes repetía de memoria.

La información entra por la mente;
la comprensión nace en la conciencia.

Podemos repetir “todo es uno” o “Dios está dentro de mí” durante anos. La Gnosis comienza cuando, aunque sea por un segundo, sentimos esa unidad, percibimos esa presencia interior, y ya no es sólo una frase: es una certeza íntima.

Imaginá una fruta que nunca probaste. Alguien puede describirte su color, su textura, compararla con otras frutas, escribir una enciclopedia sobre ella. Pero el sabor no entra por la explicación: entra cuando la fruta toca tu lengua.

La Gnosis es para el conocimiento lo que el sabor es a la fruta.
Todo lo que se diga sobre ella apunta en una dirección, pero la experiencia real sucede en vos, en tu propia conciencia.

Insight, intuición, revelación

En la vida cotidiana, la Gnosis se manifiesta como:

  • un insight, cuando de repente entendés el núcleo de un problema que te acompañó por años;
  • una intuición profunda, que no es miedo ni deseo, sino una certeza que nace del corazón tranquilo, sobre qué camino seguir;
  • una especie de revelación íntima, en la que una frase, un símbolo, un sueño o una situación simple despiertan en vos un sentido totalmente nuevo.

Por detrás de estos tres fenómenos, lo que sucede es un estado de integración o armonía entre el Alma (o Esencia) y la Fuente Original, su origen, su Real Ser, quien le dá la comprensión desde adentro. Este fenómeno es lo que llamamos Gnosis.

Por fuera, casi nada parece haber cambiado. Por dentro, sin embargo, es como si se abriera una ventana y entrara aire fresco. La misma situación, la misma persona, el mismo pasado… pero otra mirada. Esa mudanza de visión es un efecto de la Gnosis.

Despertar de un largo sueño

La Gnosis suele venir acompañada de una sensación de despertar. Se percibe claramente que, por mucho tiempo, se vivió como adormecido, atrapado en hábitos, reacciones, automatismos, creencias herdadas.

En esos momentos uno se dá cuenta de que:

  • muchas culpas eran apenas programas aprendidos;
  • muchos miedos eran fantasmas alimentados por la mente;
  • muchas certezas “intocables” eran sólo comodidad espiritual.

Gnosis es ese instante en que la conciencia se mira a sí misma y dice, con humildad y sorpresa: “¿Cómo no vi esto antes?”

En lenguaje gnóstico se habla de Esencia para nombrar lo que hay de más puro, legítimo y verdadero dentro de cada ser humano: una chispa de nuestro Real Ser, que es la parte más profunda, que existe en las partes más profundos de nosotros mismos y nos enseña, nos instruye.

La Gnosis no viene de afuera, sino que es la Esencia moviéndose hacia sí misma, en dirección a su propio Ser.

Cuando la Esencia despierta un poco, empieza a reconocerse: ve sus cadenas, sus posibilidades, su origen. Ese movimiento de auto-reconocimiento es la autognosis.