(Sábado actual)
¡Oh! Divino Logos Orifiel,
principio y fin de todas las cosas,
¡oh! Divino Logos Orifiel
Padre Mío Y Dios Mío: permitidme,
si es posible,
¡oh! Omnipresente Señor,
para que os invoque en el nombre del Cristo,
por la majestad del Cristo,
por la gloria del Cristo,
para que tu adorada y excelsa majestad,
me inunde con su infinita sabiduría,
a fin de que yo pueda conjurar
a todos mis enemigos del alma
y logre encauzarme por el sendero
de las grandes realizaciones espirituales.
¡Oh! Divino Logos Orifiel,
Señor del tiempo y del espacio,
conservador del equilibrio en todos los aspectos;
concédeme que yo pueda ahuyentar los malos espíritus
y les confieres a todos los seres que acudan a tí,
la gracia de la perseverancia,
la observación y la prudencia
para que comprendiendo las leyes de causa y efecto,
no hagan daño a otros por piedad de sí mismo.
¡Oh! Orifiel
Logos del planeta Saturno,
juez supremo del código de la justicia cósmica
y Maestro de la vida,
en tus manos encomiendo mi espíritu.
Amén, Amén, Amén.