(Jueves actual)
Samael, Dios Del Rayo,
Samael, Dios Del Fuego,
Samael, Dios De La Fuerza,
¡oh! grandiosa encarnación
de la voluntad suprema,
concédeme que tu infinito poder
sea la espada de mi voluntad,
para separar de mí todo lo inútil
y todo lo innecesario
que impida mi fusión consciente
con la unidad esencial de mi vida.
¡Oh! Tu Glorioso Samael,
tu que experimentaste también
este penoso tránsito humano,
préstame un auxilio,
por medio de mi castidad y mis buenas obras,
para que tus poderes reunidos en mí,
me den la fortaleza
para destruir toda la influencia malsana
y para vencer todos mis defectos,
hasta ser digno y capaz
de luchar por el triunfo del espíritu
en todos los órdenes.
¡Oh! Gran Logos Samael,
desciende sobre mí
para que mi espíritu no decaiga jamás
en el real propósito de mi vida
y mis afectos sean equitativos,
como la espada de la justicia cósmica.
Aum, Aum, Aum.